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13 de enero de 2010

Teleinfarto

Titular de prensa:

"Ver la tele incrementa el riesgo de sufrir un infarto"

Esta noticia recoge el resultado de una investigación que relaciona el sedentarismo con los riesgos vasculares.

Sin embargo, es posible que la tendencia al infarto también venga asociada a una programación inadecuada, a contenidos basura y a horarios de emisión no aptos para determinado público.

Bendita Tele.

11 de enero de 2010

Redes

La verdad es que las redes sociales no han logrado atraer mi atención como para ser usuario y partícipe de ellas.

Sea por leyenda urbana o por realidad, hasta ahora me mantengo al margen. Sin embargo, cada día recibo varias invitaciones para adherirme de pleno derecho. Todas han sido desestimadas sin que ello signifique una desconexión del mundo social en el que me muevo.

No tengo claro que ese derecho tan consagrado del respeto a la imagen y a la confidencialidad de los datos se preserve cuando uno decide entrar en una red alegremente. Por suspuesto, no me refiero exclusivamente a las redes sociales -sensu estricto- sino a cualquier red de comunicación supuestamente inocua.

Hace unos días, un conocido cercano mantuvo un encuentro lejano con otro ser que también había decidido comunicarse con los demás a través de este expansivo mecanismo de interacción virtual. Cuando le hablaba, notó algo raro. Le costaba decodificar los mensajes provenientes de su interlocutor. El otro trataba de extraer información pero no desvelaba su natural identidad. Pronto descubrió el misterio. Era un perro viejo...

Disimulaba hábilmente sus ladridos pero dominaba los entresijos de la red como nadie.

Bendito perro.

8 de enero de 2010

Controladores

Titular de prensa:

"El sueldo de los controladores bajará para reducir las tasas"

Soy incrédulo ante esa posible relación causa-efecto.

Lo que me preocupa es que una disminución de sueldo pueda tener un correlato con la merma de calidad en el servicio. Confío en que no sea así, apelando a la profesionalidad de este colectivo tan importante.

La dependencia exterior de Canarias pivota sobre dos sectores críticos: los estibadores portuarios y los controladores aéreos. Una paralización en cualquiera de estas actividades supone un grave aislamiento, más allá del territorialmente existente.

Si algún día me dicen que le subirán el sueldo a los profesores para minorar las tasas de eso que llaman 'fracaso escolar', tampoco me lo voy a creer. Los profesores no son los culpables ni los generadores de que haya un fracaso social tan extenso y generalizado.

El problema es que se está trasladando a la opinión pública un mensaje confuso. Los trabajadores públicos no son responsables de las ineptitudes de algunos mandatarios públicos. Los auténticos 'privilegiados' en esta sociedad son los integrantes de la clase política. Se suben el sueldo y se 'aforan' por mutuo acuerdo y luego dicen que los privilegiados son otros.

Bendito control.

5 de enero de 2010

Carta virtual

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:

Siempre he creído en Sus Majestades. Me inspiran confianza, expectación y respeto. Aunque la globalización se haya empeñado en que acepte al Papá Nöel, confieso mi identidad y pleitesía hacia los Reyes Magos. Ese señor vestido de rojo nunca ha sido santo de mi devoción y me rebelaré si me hacen comulgar con ruedas de molino. Les adelanto que soy un niño con bastante carácter.

El Papá Nöel no deja de ser un visitante circunstancial con poco poder adquisitivo, que viene a Canarias por navidades huyendo del frío continental. Apenas contribuye al incremento del PIB y me sofoca cuando lo veo con esa vestimenta tan abrigada. En el paralelo 28 no deja de ser una incoherencia. También lo es la de algunos adalides de lo autóctono que visten como él por estas fechas. Irían mejor en mangas de camisa o, a lo sumo, con una manta esperancera, que es lo nuestro.

Quería decirles que estoy harto del Halloween de noviembre y del San Valentín de febrero. Y que este año hice un 'Nacimiento' con menos volumetría para que no me lo excluyeran en el controvertido Plan General de Ordenación Urbana.

Asimismo, les pido disculpas por esperar hasta última hora para escribirles. Lo hago con una mano en el teclado porque la otra la tengo jeringada. Les agradezco que me hayan dado la posibilidad de enviar esta carta al sitio web de palacio. Esta vez no me he dejado influenciar por algunos mensajes reiterativos, equívocos e imprecisos de los medios de comunicación que me hablan de página web en lugar de sitio web.

A pesar de la crisis, sé que están bastante ocupados. Por eso, espero que mi carta no sea un compromiso sobrevenido para Sus Majestades. Antes bien, asúmanla como un alivio por todo aquello que no quiero. Solamente les indico 12 cosas que no necesito, sabiendo de antemano que, incluso siendo algo tarde, atenderán mis expresos deseos.

  1. No quiero calcetines como en años anteriores
  2. Tampoco calzoncillos con machanguitos. Ya salí de la cuna
  3. Tengo varios pijamas sin estrenar
  4. Desde hace tiempo no me gustan los perfumes
  5. No me dejen un reloj porque me angustia el tiempo
  6. Ni un teléfono móvil porque es una sangría para el bolsillo
  7. No me traigan zapatos porque siempre me quedan estrechos
  8. Me sobran las corbatas y, además, me oprimen
  9. Prescindan de los pañuelos de tela porque me parecen cursiles
  10. De ordenadores y otra cacharrería estoy abastecido
  11. Un coche me resultaría innecesario y costoso de mantener
  12. Y una vivienda 'fuera de ordenación' ya no me interesa

Si antes de visitar mi casa encuentran algo minúsculo, sutil, sencillo e intangible, con eso me conformo. Les quedaría enormemente agradecido con una microsonrisa.

Como siempre, a la entrada les dejaré la botella de licor para que brinden. Por cierto, el año pasado no quedó ni una gota.

Bendita ilusión.

4 de enero de 2010

Internautas

Titular de prensa:

"Un 36% de los jóvenes pasa más de tres horas en internet"

Cuando leí ese titular pensé: ¡Qué joven soy! porque con cerca de 60 años estoy todo el santo día navegando a través de la red. Mi padre siempre quiso que yo fuera capitán de la marina mercante. Nunca vio satisfecho ese sueño. Sin embargo, desde hace algún tiempo me enrolé en una 'naviera' emergente. Incluso, tengo mi cuaderno de bitácora...

Aunque manifiesto mi escepticismo ante algunas aplicaciones de uso masivo que afloran en internet, tengo mis dudas acerca de esa correlación que se quiere establecer entre el tiempo de navegación y el rendimiento académico. Si ese estudio lo hubiesen hecho conmigo, el resultado saldría truncado. Siempre he sido un buen estudiante, antes de internet y después de internet. Eso no creo que sea tan significativo.

El problema es otro. Muchos alumnos buscan en internet el atractivo que no encuentran en el sistema educativo. He asistido a clases en la Universidad que han sido un auténtico 'martirio'. He aguantado porque era la única forma de obtener un título. También es cierto que en ese mismo campus he disfrutado con magníficos profesores.

Una parte del tiempo que se emplea en estar en la red tiene como finalidad el acceso a contenidos de ámbito educativo, complementarios a los que transmite la escuela formal. Si no fuera así, me pregunto: ¿Qué sentido tiene el envío de los ordenadores escolares prometidos que va a regalar el presidente Zapatero?

Las grandes perjudicadas en esta nueva sociedad de la información son las personas mayores, a las que se debería dar una igualdad de oportunidades en el acceso y uso de estos medios. Si un anciano se ha adaptado perfectamente al uso de la telefonía móvil, por qué no puede experimentar idéntico placer para consultar la prensa digital, hacer una reserva de avión u hotel o comunicarse con sus semejantes.

Si estos estudios pretenden demostrar que internet puede crear una fractura en el rendimiento escolar de nuestros jóvenes, también es grave admitir que la brecha digital se ensañe fundamentalmente con personas de avanzada edad.

Bendita madurez.

23 de diciembre de 2009

Lotería

78294. Si me hubiese tocado no estaría escribiendo ahora estas boberías.

En el momento de salir El Gordo me encontraba desayunando en una cafetería anticrisis. Casi se me atraganta el bocadillo de pata negra que ya tenía hipotecado. El asunto era que, a mi lado, estaba una secretaria de alta dirección que frecuenta aquel lugar. De pronto, dio un salto sobre el mostrador que me conmovió. Pensé que le había tocado el primer premio. Nunca había visto unos tobillos a unas micras de mi retina. Por si acaso, la miré con más dulzura y condescendencia que otras veces. Pero no fue así. Había jugado un número cercano al 10104, que resultó agraciado con el tercer premio.

Pronto comprendí el motivo de su éxtasis aleatorio. Me explicó que ella tenía varios décimos del 10124 y que por 20 unidades de diferencia se quedó con las ganas. Ese mismo argumento se habrá repetido ayer en cientos de lugares y con miles de personas, como si las bolitas del bombo estuviesen alineadas secuencialmente unas detrás de otras. El que no se consuela es porque no quiere.

Intenté tranquilizarla con un ejemplo que me resulta conocido. Le dije que veinte números más abajo de donde vivo habita un petudo que ronca y no deja dormir al vecindario. Hay otras suertes, otros azares y otros placeres. La invité a desayunar y sucribí con ella la segunda hipoteca. Los 20 euros de mi reintegro terminado en 4 se quedaron en aquella cafetería mucho antes de que concluyeran los cantos de los niños de San Ildefonso.

En tiempos de crisis, la gente busca en la lotería o en las máquinas tragaperras la consolidación de su tranquilidad emocional y vitalicia. Sin embargo, hay otros sorteos de incalculable valor: la salud, la familia, la educación, el trabajo...

Bendita suerte.

21 de diciembre de 2009

Autoridad avalada

Titular de prensa:

"Las familias avalan que el docente sea autoridad pública"

La noticia no deja de ser curiosa. Precisamente, todos los esfuerzos en orden a otorgar al profesorado la condición de autoridad pública surgen por una crisis de autoridad familiar. Si muchos alumnos no respetan a sus padres, qué se puede esperar hacia los profesores. Si muchas familias han perdido el valor de la autoridad y del respeto, qué se puede esperar en su relación con la escuela.

Sólo me falta escuchar que también se otorge a la familia la consideración de autoridad pública. Si eso ocurriera, habría más ciudadanos revestidos de ese carácter que sin él. Sería dar un paso adelante (?) en busca desesperada de un nuevo modelo de sociedad: la sociedad policial.

La verdadera autoridad no se confiere por resolución administrativa. Se gana por valía personal, profesional, coherencia vital y consideración social. Las personas a las que respeto me ofrecen un ascendente de 'autoridad' por lo que son, no por el cargo que ocupan.

Bendita familia.

19 de diciembre de 2009

Autoridad pública

Dos titulares de prensa:

"Agredir a docentes y sanitarios se considerará un delito de atentado"

"La agresión a un profesor o un médico acarreará prisión"

Celebro con reservas esta iniciativa institucional.

Siempre he pensado que cualquier profesional cualificado (profesor, médico, arquitecto, camarero...) tiene que gozar del respeto y consideración social inherente a su actividad. Lo cierto es que, con el paso del tiempo y con la evolución (?) de las costumbres sociales, se ha focalizado el punto de mira de las agresiones profesionales hacia estos dos colectivos: docencia y sanidad.

Me preocupa que se agreda a alguien, en cualquier circunstancia y de cualquier modo. Pero especialmente me produce rubor si se hace hacia profesionales que están cumpliendo con un servicio social insustituible y esencial.

No sé qué intrepretación y alcance se le dará al concepto de 'agresión'. Entiendo que, además del ataque físico o verbal proveniente de padres, alumnos o pacientes, hay otras vejaciones que tienen su origen en el propio poder establecido. Recientemente, un señor importante (o que se cree importante) ha puesto en solfa la dignidad de un amplio colectivo funcionarial. ¿No es eso agresión?

Por eso, celebro con 'reservas' esta medida. Y también porque no se me escapa que cuando a alguien se le otorga institucionalmente un cuño de autoridad, se corre el riesgo de dar una paso más e invadir el terreno del abuso de autoridad. Durante mi actividad docente de más de treinta años he visto de todo, desde compañeros y cargos con mano derecha e izquierda hasta señores y señoras que interpretaban y asumían el lugar público de trabajo como un coto reservado de su 'legítima' propiedad.

Supondo y espero que esta decisión pondrá las cosas en su sitio. Lo plausible es que se considere y salvaguarde la integridad personal y profesional y se erradiquen algunos vestigios de feudalismo que aún quedan por ahí.

Bendito respeto.

18 de diciembre de 2009

HP

El número 1699 (14.12.09) de la revista El Jueves
presenta esta magnífica portada:

Desde aquí, felicito a Jesucristo por su dominio de la competencia lingüística y al ilustrador por su socorrido ingenio.

Viendo el estado de la sanidad, los esparadrapos le producen terror.

Bendita cruz.

16 de diciembre de 2009

Escoliosis

Titular de prensa:

"600 colegios corregirán las malas posturas de los alumnos"

Es un asunto preocupante al que pocas veces se le ha dado la importancia que tiene.

Celebro que desde varias instituciones se haya establecido este objetivo como preventivo y prioritario. Los malos hábitos posturales y de carga afectan a muchos alumnos desde edades tempranas.
Desde mi experiencia como docente, destaco tres elementos coadyuvantes al desarrollo de este problema. Los dos primeros son viejos y, por tanto, conocidos. El tercero es una nueva amenza si no se dan pautas adecuadas para evitar la amplificación del problema:
  1. El excesivo número de libros de texto que han de cargar los alumnos. No se entiende muy bien que con tantos soportes paralelos (internet, material de consulta virtual...) los niños tangan que soportar esa 'metralla' sobre su espalda.
  2. La inadecuación de los pupitres escolares a la talla de muchos alumnos. Cuando el niño o la niña no se sienten cómodos intentan retorcer su cuerpo en busca de una postura más adecuada que, a la larga, resulta lesiva.
  3. El próximo peso añadido de los ordenadores escolares prematuros. Si transportar la mochila con los libros constituye un martirio diario, dónde llevarán los alumnos el nuevo ordenador regalado.

Bendita carga.

15 de diciembre de 2009

Más Lengua

Columna de prensa local:

"La enseñanza de la Lengua"

Entrevista de prensa nacional:

"Pedro Luis Barcia «España ya no maneja la lengua de modo imperial»"

Ambos asuntos merecen su lectura y conjugación.

La competencia lingüística no es exclusiva de los profesores de Lengua. Antes bien, debe serla de todos los docentes porque es la principal herramienta educativa que tienen en sus manos (y en su boca).

Ahora que se ha vuelto a 'redescubrir' la importancia de las competencias básicas, sería oportuno hacer una reflexión sobre el papel que la escuela otorga a una de ellas: la lingüística.

En la entrevista que publica ayer el periódico ABC, Pedro Luis Barcia da un toque de atención sobre este asunto, donde precisamente la escuela no queda muy bien valorada:

- ¿El lenguaje periodístico es el que más ha pesado en la elaboración de esta Gramática?
- (...) Vos fijate que la unidad de la lengua depende esencialmente de dos factores: de la escuela y del periodismo. Pero como la escuela ha renunciado en gran medida a exigir una lengua correcta, queda el periodismo. Y en estos momentos la lengua periodística es buena.

Bendito panorama.

12 de diciembre de 2009

Juegos

Titular de prensa:

"No hay que bajar la guardia con los juegos on-line"

Ni con los juegos ni con las redes sociales.

Muchos padres ignoran el peligro que supone dejar a sus hijos solos delante del ordenador ante programas supuestamente inocuos, detrás de los que puede haber otros intereses.

Cada vez son más los niños que se enganchan a las redes sociales y a los juegos 'on-line' sin control paterno y sin una evaluación de los riesgos que ello supone.

Bendita red

9 de diciembre de 2009

Pelirrojo

Titular de prensa:

"La campaña ’Patea a un pelirrojo’ ,en ’Facebook’, deja siete niños heridos"

El contenido de esta noticia no me produce extrañeza pero sí preocupación porque de las redes sociales puede esperarse cualquier cosa.

Es aún más grave tratándose de niños que, sin ningún tipo de control, insertan contenidos y propuestas para movilizar a otros semejantes con fines socialmente reprobables.

Hace unos días, leí en otro periódico local la sanción impuesta por un juez a un caballero (?) que, movido por el despecho, publicó fotos de su ex desnuda en 'Tuenti'.

También con fotos, tomadas desde teléfonos móviles, comenzó aquel asunto consistente en mofarse de profesores o compañeros de manera despiadada.

Los defensores de las redes sociales argumentan que esto es como los coches. Cumplen una función que ya nadie discute. Sin embargo, la diferencia está en que a los niños no se les permite conducir un autómóvil por el riesgo que ello supone. Una red social de acceso libre para menores también plantea sus inconvenientes.

Esto no ha hecho sino empezar.

Bendita red.

8 de diciembre de 2009

¿Todo docencia?

Columna de prensa:

"La otra lucha del docente"

En este artículo se plantean varios problemas que el autor ha sabido entresacar del complejo panorama educativo.

  1. Habla de la remuneración del profesorado. Como todo funcionario, los profesores y los sindicatos representativos del sector siempre tendrán en su agenda este asunto. Ni es exclusivo ni excluyente. Si los parlamentarios, concejales y otros representantes públicos con menor riesgo buscan en la nómina una tranquilidad emocional y un reconocimiento a su trabajo, por qué no va a ocurrir lo propio con los docentes.
  2. El siguiente problema es fundamental. Se refiere al papel de los claustros en las decisiones educativas, metodológicas... que articulen la mejor actuación en el aula. Estoy de acuerdo con la apreciación que hace el columnista. Pone el dedo en la llaga de un asunto en el que a veces no se repara. Hay sesiones de claustro, no todas, donde cuestiones triviales adquieren protagonismo y diluyen o desplazan los problemas de fondo, que ni siquiera se argumentan o debaten por falta de tiempo o de interés. No tiene mucho sentido estar discutiendo cómo arreglar la cerradura de un armario cuando hay otros requerimientos más importantes que no se tocan.
  3. En su escrito también aborda el intervencionismo en la escuela por parte de aquellos que, habiendo abandonado el aula (desertado, dice al autor), dictan normas desde la atalaya de la Administración. En diversas ocasiones he criticado que haya departamentos (no sólo el educativo) que se nutran de funcionarios docentes para ejercer tareas que no son de esa naturaleza. Mucho más cuando esos profesores son excelentes profesionales de la enseñanza que desarrollarían en el aula una labor magnífica e insustituible.
  4. Termina el articulista pidiendo un grito desde dentro, con las claves del problema, y desde la parcela que concierne al profesorado. Deseo que los nódulos, que tanto afectan a esta profesión, no sean un hándicap para que ese grito tenga eco.

Bendita lucha.

6 de diciembre de 2009

Crucifijos

Titular de prensa:

"El Congreso insta al Gobierno a retirar los crucifijos de los colegios"

Hace unos días se me ocurrió hacer un breve comentario a esta noticia, que informaba de la supresión de los crucifijos en las escuelas. Es un asunto controvertido. Como saben, suelo comentar informaciones u opiniones que entresaco de la prensa local de Tenerife. Algunos de mis estimados y comprensivos destinatarios hicieron un sano ejercicio de feedback y se me tiraron al cuello por lo que dije o, tal vez, por lo que interpretaron que quise decir y no dije. Incluso hubo uno que, siendo colaborador de prensa, se quejó por el envío de mensajes sin previo anuncio de disconformidad hacia mí. De todo hay en la viña del señor.

No obstante, sigo vivo y me gustaría matizar y profundizar algo más el contenido y alcance de esa noticia.

Personalmente, no me molestan los crucifijos ni tampoco el Corán o el escudo del Real Madrid o del Barcelona. En cosa de poco tiempo, hemos pasado de una sociedad de pensamiento abstracto a otra de pensamiento figurativo, simbólico. Tengo entendido que el Real Madrid es laico y no ha tenido ningún inconveniente en contratar a Cristiano Ronaldo.

En épocas anteriores, la presencia o ausencia de crucifijos en lugares públicos estaba íntimamente ligada al régimen político en curso, más que a la identidad religiosa o laica de los ciudadanos. Ahora, por lo que leo, parece que esa presencia (?) o ausencia obedece a cuestiones que invocan los Derechos Humanos. Ni el crucifijo es un cañón ni el Corán un proyectil con cabeza nuclear. Son simplemente signos externos representativos de una cultura o de una creencia.

¿Cómo se imbrica todo esto con el espíritu de la Alianza de Civilizaciones? ¿Son inconstitucionales los crucifijos?

Si la escuela es un foro de convivencia, ciudadanía y tolerancia, una microsociedad inmersa en una macrosociedad icónica y diversa, esa escuela puede armonizar la presencia pacífica, integradora y multicultural de símbolos que no atenten contra los derechos fundamentales o la dignidad de la persona. Aunque el Estado sea laico, sus ciudadanos son diferentes. Tienen sensibilidades y creencias. Ni todo es tan laico ni tan santurrón. Sería más oportuno lo ecléctico. El asunto no debería consistir en otorgar primacía a unos sobre otros porque no se trata de un monopolio. Pero tampoco es cuestión de pasar la apisonadora. Lo plausible sería la multipresencialidad. En el próximo Mundial de Fútbol ondearán muchas banderas juntas y nadie se rasgará las vestiduras, ni siquiera aquellos que están en contra de ese símbolo tan universal.

No soy fumador pero nunca me ha molestado que alguien en mi compañía disfrute de un delicioso cigarrillo, si esa es su 'creencia' o necesidad. Y tampoco tengo ningún inconveniente en acudir cada domingo a un restaurante diferente. Unas veces prefiero la cocina griega y otras la vasca. Hay días que consumo platos turcos y en otros prefiero unos sabrosos tollos en salsa con papas negras. Nunca este contraste conciliador me ha producido gastroenteritis ni conflictos ideológicos o doctrinales. Lo hago en virtud de mi Derecho Humano a elegir el plato preferido. Sin embargo, hay quienes optan por otro menú. Todo es compatible porque los restaurantes disponen de una carta variada y nuestros gustos son diferentes. Lo que no sería aceptable es que el cocinero te imponga un único plato o te deje morir de hambre...

No acabo de entender que se quiten los crucifijos de los lugares públicos y que, a la vez, se siga haciendo la Fiesta de la Cruz en Santa Cruz, propiciada y financiada por el Ayuntamiernto, que también es laico. Tampoco entiendo que se malgaste tanto dinero en aviones de guerra, que tienen forma de cruz, y son una letal amenaza para la vida. Un crucifijo, el Corán o un velo no matan. En todo caso, advierten, identifican, protegen o previenen.

Zapatero está en una encrucijada porque quiere contentar a todos y eso no es fácil. Afortunadamente, la presencia o ausencia de cruces no guarda un correlato mimético con una u otra ideología. Esa dicotomía ya está superada. Ahora la situación es otra y pudiera tener su contestación social o electoral. Eso lo sabe muy bien el presidente.

Privar a la gente de símbolos que forman parte de su idiosincrasia equivale a retirar una seña especifica de identidad. En el contexto actual, una sociedad sin símbolos es una sociedad apátrida, sin pasaporte.

Todo esto viene a cuento de que hace unos días comenté que en mi infancia viví con gente 'progresista' en el edificio San Wenceslao, enclavado en la calle Santa Dorotea del Niño Jesús, perteneciente al distrito de San Eugenio. Y nadie protestaba por el uso de esos significantes.

A este paso, me van a obligar a vivir en una tienda de campaña.

Bendita convivencia.

5 de diciembre de 2009

¿Censura web?

Se trata de otro frente que tiene abierto Zapatero y una de sus ministras. El problema es que ni entre ellos se ponen de acuerdo. Ella dice una cosa y él la desautoriza.

Sería bueno analizar también el problema desde una óptica semántica y conceptual. Este enfoque nos puede aportar algo de luz para entender que el mensaje del presidente tiene algo de verosimilitud.

Cuando se dice que no se va a cerrar ninguna página web, es posible que se esté jugando a favor con las palabras, los conceptos y la semántica. Una página web no es lo mismo que un sitio web. Lo segundo engloba a lo primero. Lo primero es una unidad y lo segundo un todo. Por tanto, cerrar una página web significaría clausurar el sitio web que la alberga, contextualiza y le da sentido.

Un sitio web es como un libro y una página web equivaldría sólo a una página de ese libro. Si mi intención es que un niño no lea una página, no la voy arrancar de cuajo. Eso sería una señal de incultura. Lo más oportuno sería retirarle todo el libro para evitar la posibilidad de acceso a otras similares. Ahí está el truco. En esta materia, intuyo que el presidente está bien asesorado.

Sin embargo, los medios de comunicación nos han acostumbrado a llamar página web a lo que es sitio web, hasta tal extremo de que ya es prácticamente imposible erradicar ese error conceptual tan arraigado. En el resto de Europa no ocurre esto. A cada cosa la llaman por su nombre.

Tecnicismos aparte, no creo que se cierre ninguno [sitio web] porque no iría en consonancia con la próxima entrega y regalo de los ordenadores escolares prematuros. No tendría mucho sentido que los niños de quinto de Primaria reciban ese ordenador y que luego no puedan descargar de la red sus películas preferidas o su música deseada. Muchos niños están esperando con ilusión ese momento.

Alguien tendrá que explicar con más detalle este asunto.

Bendito web site.

2 de diciembre de 2009

Agresiones docentes

Titular de prensa:


La cuestión no es baladí. Hay dos razones fundamentales que justifican la preocupación por este asunto:
  1. La enseñanza es un servicio público generalista.
  2. El profesor es un servidor público.

Por mucho que me lo expliquen, nunca entenderé que el revisor del Tranvía sea considerado 'agente de la autoridad'. Si en el tranvía viaja un profesor, lo lógico sería invertir los grados. En ese contexto, para mí, el profesor representa la autoridad (académica, cultural, social...) mientras que el revisor sería un empleado más, con todos mis respetos. El revisor del Tranvía no ha hecho oposiciones para ingresar en algún cuerpo de seguridad del Estado. El Tranvía no es la Guardia Civil ni la Policía Nacional.

En esta sociedad se utilizan patrones de medida muy curiosos. A mí me crea un enorme equívoco porque a unos se les reviste de autoridad máxima cuando a otros, que prestan una función social infinitamente más trascendente y arriesgada, se les priva del reconocimiento y respeto a su inmensa labor.

Si por no pagar en el Tranvía puede suponer una sanción de hasta 400 euros, agredir a un profesor sólo cuesta 90.

Extraigan ustedes sus conclusiones...

Bendita autoridad.

31 de octubre de 2009

Halloween

Cuando yo era niño, en la escuela no se celebraba esta fiesta. Ahora muchos maestros la encajan con martillo y cincel. Y la justifican didácticamente apelando a eso que llaman interculturalidad (!). Incluso hay algunos que, autoproclamándose nacionalistas, le dan más importancia a este producto exponencial de la globalización que a lo autóctono.

En estas fechas, me preparo para disfrutar con mis fiestas de siempre, que son la de la castaña, la de la batata y el próximo estreno de las bodegas el día de San Andrés. Y eso que no soy nacionalista sino centralista...

Si en 1797 le cepillaron el brazo a Nelson a unas millas de aquí, qué necesidad objetiva tenemos de incorporar en nuestra cultura tradiciones anglosajonas que no son propias. En la latitud del paralelo 28, tampoco entiendo eso del Papa Noel o el paseo romero que se inventó Zerolo en Santa Cruz. Ni aquí nieva tanto ni Santa Cruz es agrícola o ganadera.

Hace unos años, me comentaba un alumno ruso que él veía un riesgo latente en la incorporación de tantos países a la Unión Europea. Su argumento consistía en que esa pérdida o cesión de competencias nacionales supusiera también una pérdida de identidad en cada Estado. Aquel chico tenía catorce años y, en cierta o gran medida, no dejaba de tener razón.

Si alguien quisiera convencerme, estoy abierto a lo foráneo pero antes debería demostrarme que en Irlanda, EE.UU. o Inglaterra se hacen eco de nuestras tradiciones. Jamás he visto que Margaret Thatcher, Tony Blair o Gordon Brown, entre otros, celebren nuestras romerías o hayan participado en una regata de vela latina.



Nuestro ‘halloween’ siempre ha consistido en dar una vueltita por el cementerio para depositar algunas flores naturales ante la tumba de un ser querido. El hecho de encender una velita, degustar un hueso de santo o probar un exquisito buñuelo también forma parte de ese acervo.

Sin embargo, en esta ocasión he percibido que la crisis se ha encargado de minorar esa arraigada costumbre. Hace un rato estuve en el cementerio y vi menos vivos que otras veces, menos flores que de costumbre y menos degustaciones que antaño. Sí observé que proliferan las flores de plástico, esas que ni nacen ni crecen ni se reproducen ni mueren... No parecen las más apropiadas para un cementerio.

Los pocos vivos que coincidimos allí nos mirábamos unos a otros con cara de extrañeza. La crisis también se deja notar en los camposantos. La merma del poder adquisitivo, el precio especulativo de las flores y el halloween frenético de importación coadyuvan a ese desplazamiento de nuestras viejas costumbres.

Bendita fiesta.

1 de septiembre de 2009

A la gripe

El comienzo del nuevo curso es inminente y algunos ya empiezan a estornudar. Aunque la 'A' mayúscula sigue siendo la misma, el criterio de su potencial peligrosidad ha cambiado.

Durante el periodo estival he examinado distintas informaciones provenientes de la esfera pública como antesala de lo que se espera. Para curarme en salud, a principios de agosto me inyectaron la primera dosis contra el tétanos, por si acaso. Dentro de unos días debo recibir la segunda y antes de un año la tercera y última. Todo lo que he leído y escuchado ha servido para crear en mí una sensación de incertidumbre, improvisación y cierto temor ante una situación nueva y desconocida. Me temo que se darán muchos palos de ciego y que el sistema educativo será una víctima más sin remedio.

Hasta ayer el criterio oficial establecía que un 40% de la población sería vacunada. En ese contingente figuraban los alumnos hasta 14 años. Hoy, la cosa ha cambiado. Parece ser que ya no se vacunará a ese alumnado ni al profesorado. Paradójicamente, observo que se amplía el espectro de vacunación a un 60% de los ciudadanos. ¿Qué nos dirán mañana?

En medio de este baile informativo y criterial, leo en la prensa que los centros de enseñanza han de habilitar un aula ventilada para aislar al alumnado que presente algún síntoma de alerta. Además debe haber en ella un adulto a su cuidado. ¿Será el profesor más nuevo en el escalafón? Cuando uno lee estas cosas no sabe si le están tomando el pelo o si se trata de una medida sopesada y con criterio. Cuanto menos me produce escalofrío y unas décimas de fiebre. Por un momento pienso en las zonas de medianía de nuestras islas. Entrado el otoño, si ventilamos generosamente el aula, eso conlleva una circulación de aire fresco y húmedo que puede incentivar aún más el estornudo y la sensación de contagio. Supongo que debió caérsele el pelo al gestor de esta brillante idea. En los manuales de organización escolar, siempre se ha insistido en que las aulas deben tener la suficiente ventilación e iluminación, con independencia de una situación de pandemia o de otra circunstancia coyuntural adversa. ¡Qué broma es ésta!

Si el riesgo evidente tiene relación consustancial con la concurrencia de personas de diferente procedencia y edad (alumnos, profesores, padres, personal auxiliar...), las medidas que se adopten han de perseguir el menor contacto posible entre ellas. En un centro educativo es bastante complicado porque aún no estamos preparados para la enseñanza no presencial. Además hay otras razones de naturaleza social y asistencial que lo harían inviable.

Pero llegado el caso, si el efecto real se agudiza, habría que tomar medidas mucho más expeditivas que esa 'genialidad' consistente en disponer de un aula aislada y ventilada. En Francia no se andan con chiquitas. El virus puede producir una nueva revolución.

Entre otras, pudieran adoptarse varias decisiones transitorias que diezmarían el ya precario sistema:

  1. ¿Suspender las visitas de padres? Así se evitaría la entrada en el centro de personas potencialmente portadoras de la enfermedad.
  2. ¿Suspender las actividades extraescolares dentro del centro? Así se evitaría la permanencia prolongada de una parte del alumnado y su contacto con el personal que las desarrolla.
  3. ¿Suspender los exámenes orales? Así se evitaría la proximidad física entre el examinador y el examinando. Este tipo de pruebas produce tos y cierto malestar.
  4. ¿Suspender la enseñanza de la letra A? Así se minimizaría la fobia creciente hacia esta querida vocal.
  5. ¿Suspender los recreos colectivos? Así se evitaría la concurrencia de muchos alumnos en un espacio común.
  6. ¿Suspender el transporte escolar?
  7. ¿Suspender los comedores escolares?
  8. ¿Suspender el envío de los ordenadores prometidos? Así se evitaría la aparición de otros virus concurrentes con el primero.
  9. ¿Suspender el diálogo entre la Administración y los sindicatos? A estas alturas, tengo serias dudas acerca de quién está en una situación de mayor riesgo.
  10. ¿Suspender las medidas aprobadas? El tiempo lo dirá...

Nunca un año sabático ha tenido tantas probabilidades de instaurarse.

Bendita vocal.

30 de julio de 2009

Vacuna educativa

La palabra 'vacuna' conmueve y está de moda. Junto a otra, 'crisis', son las dos que más he escuchado en las últimas semanas.

En cierta medida, guardan una relación intrínseca e indiscutible. Si una pandemia representa una seria crisis para la salud individual y colectiva, la vacuna surge como el mejor antídoto para minimizar su presencia y expansión. Es una lástima que no haya habido vacunas para la otra crisis, la que empezó hace más tiempo y que ya ha afectado a una población de riesgo universal.

Acabo de leer en la prensa que se tiene la intención de vacunar a todos los profesores. Sin duda, conforman un grupo de riesgo. Siempre lo han sido, frente a la gripe común de todos los cursos y a la falta de reconocimiento desde los poderes públicos y la propia sociedad. Espero que el precio de esta vacuna no sea descontado de su nómina. Sin embargo, la duda que me asiste es si habría que administrarles varias vacunas. Una contra la gripe A, urgente y justificada, y otras para las otras 'gripes' históricas que tanto malestar han creado en los profesionales de la enseñanza.

Cada vez que oigo hablar de la 'población de riesgo' y de los criterios de vacunación me entra escalofrío. La población de riesgo es algo hipotético, estadístico e inexacto mientras que el virus es real, invasivo y potente. Puede aparecer en cualquier momento y en todo lugar. Lo de la gripe A no es una broma. Es tan importante que incluso se escribe con mayúscula. Por tanto, la población de riesgo somos todos, hasta el propio virus, aunque no haya vacunas para todos.

Si en el ámbito educativo se la suministran a los profesores, se evita potencialmente un posible contagio de éstos hacia los alumnos, entre sí y de los alumnos hacia ellos. Sin embargo, eso no representa una garantía total. También me dicen que se vacunará al alumnado hasta los catorce años. Si es así, la medida me parece insuficiente porque la enseñanza obligatoria termina a los dieciséis.

Con todo, hay preguntas que me producen inquietud. ¿Y no vacunan al inspector? ¿Y al ayundante del inspector? ¿Y al conserje? ¿Y al chófer del director general? ¿Y a los asesores? ¿Y a la señora de la limpieza? ¿Y al concejal del centro si aún no ha sido cesado? ¿Y a la auxiliar administrativa? ¿Y al personal de comedor que atiende a los niños? ¿Y al repartidor de los alimentos? ¿Y a los padres que vienen a entrevistarse con los profesores? ¿Y al guardián-jardinero? ¿Y al cartero? ¿Y al monitor de actividades extraescolares? ¿Y al conductor del autobús escolar? ¿Y al revisor del tranvía? ¿Y al librero? ¿Y al proveedor del material de oficina? ¿Y al cura de la parroquia? ¿Y al sepulturero...?

Un centro educativo no es un compartimento estanco. Es una microsociedad dinámica en permanente contacto con una macrosociedad heterogénea no inocua.

Vacunar a los profesores y a una parte del alumnado es un parche. Si el riesgo es global, la cobertura también debe serla. A grandes males, pequeños remedios.

Bendito criterio.